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9 de agosto de 2011

Forget.

Se relaja, cierra los ojos y deja correr su imaginación. Su mente vuela a lugares preciosos, vuela a diferentes sitios del mundo en los que ha estado y en los que no. No hay nadie allí, solo las ojas de los árboles mecerse poco a poco, a las moscas revolotear y al gato arañar uno de sus juguetes. Está sentada en una silla cómoda de jardín, a la sombra de un manzano con el ordenador sobre una mesa de cristal. Adora sentarse en el jardín y ponerse a escribir lo que siente, lo que piensa, lo que se le ocurre. Y de repente sin avisar el tiempo retrocede y los recuerdos se convierten en su única realidad, entonces vuelve a estar en aquel lugar, junto a él aquel día de finales de invierno, aquel día en el que descubrió que sus sentimientos estaban cambiando hacía él, recuerda y sonríe, le gusta pensar en aquel día, le gusta recordar aquellos tiempos, cada minuto, y los días van pasando en su cabeza como en una película, una película de recuerdos. Una película de estos últimos meses... Y ¡pum! Una manzana golpea el suelo a pocos centímetros de su silla, y los sonidos de las moscas, los pájaros, el gato, los árboles, los niños que juegan lejos... todo empieza a ser más fuerte y aterriza de golpe y sin frenos en la verdadera y única realidad. La de estar aquí sentada escribiendo, la estar lejos, muy lejos de aquellos tiempos y de él. Abrió bien los ojos y se fue a jugar con el gato, es mejor no pensar demasiado, es mejor no atascarse en los recuerdos... es mejor pasar página y seguir adelante, olvidar.