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29 de julio de 2013

Problema... y solución.

- ¿Qué tal? - preguntó acercándose a ella y sentándose a su lado. Sabía que no respondería la verdad, nunca lo hacía. De hecho, ni si quiera respondió se limitó a escogerse de hombros y regalarle una sonrisa triste y desganada.
- ¿Qué pasa? - volvió a preguntar para poder averiguar que le pasaba a su amiga, le colocó la mano sobre su espalda para apoyarla.
- Nada. - respondió ella con un hilo de voz. Después suspiró y continuó hablando: Ese es el problema, que no pasa nada, que nunca pasa nada. Me aburre mi vida, de hecho creo que no estoy viviendo... simplemente sobreviviendo, hace demasiado tiempo que no disfruto de nada. Es como si me hubiese olvidado de intentar se feliz, me he designado, me conformo con lo que llega y paso los días enteros haciendo lo mismo. Solo cumplo obligaciones y punto. - Miró para otro lado, respirando hondo, posiblemente intentando contener las lágrimas porque a nadie le gusta parecer frágil.
- Bueno, eso tiene fácil solución. - Dijo por fin el chico después de unos poco minutos pensando en lo que su amiga le acaba de decir. Ella volvió a mirarle, con intriga.
- Por eso te he llamado, porque tú siempre tienes solución a todas mis tonterías o problemas. - Le dijo, esperando a que su amigo le diera la solución a esa mal estar que sentía.
- Bueno, digamos que si no quieres que todos los días sean iguales o que siempre pase lo mismo tendrías que empezar por hacer cosas distintas. Arriesgarte y pensar en tu felicidad y tu disfrute en vez de en tantas obligaciones. - Después de decir eso sonrió, y la miró esperando una reacción. La chica intentó sonreír y preguntó:
- ¿Y cómo hago eso?
- Para empezar piensa en algo que te haría muy feliz, y.. a por ello. - La chica asintió. - ¿Sabes lo que quieres? - Pero no respondió, se limitó a sonreír, esta vez de verdad, con una amplia sonrisa. El chico sonrió también, había conseguido animar a su amiga... y eso era lo más importante para él, y para ella.


25 de julio de 2013

Cuando llevas tanto tiempo siendo tu mismo, toda la vida, conoces perfectamente tus debilidades y, posiblemente, sabes cuales son tus posibilidades. Yo me conozco de toda mi vida y sí, tengo claro cuales son mis debilidades. Conozco mis sueños y también sé que tengo escasez de posibilidades.


9 de julio de 2013

Querida yo, del futuro:

Lo más probable es que ni si quiera recuerdes el día de hoy, porque es un día cualquiera. Es julio, y supongo que recordarás tu verano de los dieciocho años, espero que lo recuerdes. Sé, de antemano, que nunca leerás o leeré esta carta porque todo esto es absurdo. Pero me apetecía decirme a mi misma unas cuantas cosas. Para empezar, espero que seas feliz... a los treinta y tantos o la edad que tenga en ese futuro al que me refiero, espero ser feliz. Feliz en el sentido de que espero que mis sueños se hayan hecho realidad, de una forma u otra. Espero sentirme a gusto con lo que quiera que esté haciendo con mi vida, y como siempre he querido espero estar compartiéndola con alguien que ame, mucho. También quiero decirme, a mi yo del futuro que no se convierta en ese tipo de adultos que dan más importancia al dinero o cosas que pueden proporcionar la "felicidad" que a la felicidad en sí. Osea, que te concentres en ser feliz, en disfrutar de lo que tienes.. sea lo que sea y en dejar de darle vueltas a los que podrías tener. Quiero pensar que todo va bien, que no te has convertido en una desgraciada. Me gustaría que pudieras enviarme una carta tú a mí, para contarme cuando empezó todo a cambiar, quiero decir: cuando empezamos a ser una persona adulta. Quisiera saber si recuerdo la lista de cosas que hacer antes de morir, y si he llegado a cumplirlas, o por lo menos la mayoría. Y cuando. El cuando me interesa, porque no quiero esperar mucho tiempo más para llegar a cumplir mis sueños. La espera aburre, supongo que recuerdas... recuerdo esa espera larga, porque mi yo de ahora pasa demasiado tiempo a la espera de que pase algo diferente. Supongo que sabes a lo que me refiero. Espero no haber dejado de leer y escribir, porque sería una pena ya que es una de las pocas cosas que realmente me gusta hacer, y no quiero que el tiempo me haya quitado eso. En fin, lo único que quería era asegurarme de que en un futuro no me olvido de la chica joven que fue. De mis miedos, mis promesas, mis sueños y todo eso. Querida yo del futuro, nunca olvides quien fuiste. Porque eso sería olvidarte de mí. Y yo no puedo permitir que eso ocurra. ¿A qué venía todo esto? Ah sí, felicidad, recuerda: felicidad ante todo. A los problemas se les planta cara, no se huye de ellos. Ya sabes, todo lo que has ido aprendiendo en esta nuestra vida.
Ahora esto me parece casi absurdo, supongo que en un futuro lo será aún más. 

Aquí, mi yo del presente, del pasado para ti. Te deseo, me deseo, lo mejor.

5 de julio de 2013

Digamos que son cosas del verano.

Hay algo que tengo que hacer, no sé el qué, ni cómo, ni por qué. Pero de repente siento la necesidad de cambiar algo en mi vida, o en mí misma. Esta vez lo digo en serio, aunque posiblemente esta decisión termine como las veces anteriores, en intentos fallidos. Pero no puedo pensar así desde el principio, ahora voy a cambiar. No sé por dónde empezar, tal vez por este blog. A lo mejor elimino entradas antiguas y le doy un cambio de look. No sé, tampoco estoy inspirada hoy. Hay días que son normales, como otro cualquiera pero lo cambian todo. Voy a reaccionar, supongo. Hay algo que tengo que hacer, tengo que saber el qué, cómo y por qué.
Yo que sé, estoy algo más rara de lo normal últimamente. 

summer time.