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20 de abril de 2013


17 de abril de 2013

Podéis ignorar esta entrada.

No debería de estar aquí, tengo mucho que estudiar y ese es exactamente el problema, que cada vez escribo menos... y leo menos. Son dos de las cosas que más me gusta hacer en este mundo, leer y escribir, y he dejado de hacerlo. Tengo que centrarme en mis exámenes y en terminar el curso lo mejor posible. Tampoco es que esté estudiando demasiado, supongo que tendré que reconocer que podría dar más de lo que doy pero no me sale... tampoco veo que los demás den mucho por mí, y sé que no tienen por qué pero mi motivación para seguir estudiando es cada vez menor, es mi problema, lo sé. No paran de exigirme cosas y estoy cansada. Sé que todo lo que estoy diciendo suena absurdo y egoísta. Voy a ser clara y directa, usando palabras que todos podáis entender, voy a dejar de andarme por las ramas... Odio estudiar. Ir al instituto me parece la cosa más ridícula que hay, tal vez haya exagerado pero lo que quiero decir es que no veo ningún tipo de utilidad a nada de lo que estoy aprendiendo estos últimos años de instituto, quiero ir a la universidad y estudiar de verdad una carrera que en un futuro, si las cosas cambian un poco, podrá darme un trabajo para comer y eso. Estoy harta de exámenes, de profesores que no sirven de nada y de adultos que no entienden esto. No quiero ser grosera, ni mucho menos, sé que toda la gente que me aconseja que me esfuerce lo dice por mi bien, pero es que estudiar es lo único en este mundo que me impide ser feliz. Y ahí mi duda, ¿por qué tengo que centrar mi vida en algo que me hace infeliz? O mejor dicho, ¿por qué tengo que centrar mi vida en lo único que me impide disfrutar de ella? No me importa ir a clase, a veces entretenido y muy de vez en cuando consigo aprender algo interesante o por lo menos algo que me interese a mí. Pero aborrezco los exámenes, las calificaciones, las notas, las horas de estudio, trabajo o deberes en casa. Paso seis horas diarias en el instituto, considero que eso debería de ser suficiente, ¿no? Vale, ya, sé que ahora mismo me estoy comportando como una niñata consentida que no quiere entender, normalmente razono mejor que todo esto. Pero es que me agota trabajar para que luego ese trabajo no sirva de nada, el calor hace que me siente todavía peor tener que encerrarme en casa a leer y releer intentado memorizar frases que no quiero memorizar. Prefiero memorizar letras de canciones, frases de libros o películas que me hacen pensar, artículos sobre curiosidades de la vida que suelo leer en internet o revista como la Quo... como por ejemplo... ¿sabíais que beber mucha agua ayuda a tener buena memoria? ¿y qué al correr hacía atrás quemamos el doble de calorías? ¿sabíais que los elefantes pasan 16 horas al día comiendo? A lo mejor soy solo yo, pero... ¿no es eso mucho más interesante que saber sintaxis o la raíz cuadrada de 67935421? Joder, sé que hay cosas que sí sirven de algo, entiendo que hay cosas básicas que deberíamos saber. Pero esas cosas básicas que nos servirán de algo en la vida y que nunca olvidaremos ya las aprendimos en primaria, como leer, sumar, multiplicar. No creo que nunca en mi vida tenga que volver a hacer una integral de matemáticas. Además, no me importa tanto suspender cuando no me esfuerzo, pero estoy harta de esforzarme para nada para que después todos me echen en cara que no hago nada. Sí, si que hago, podría hacer más sí... pero también podría hacer menos y mandar a la mierda mi futuro. Que no es la primera vez que lo digo, y lo sé. No tengáis en cuanta todo lo que acabo de decir si no queréis, solo necesitaba desahogarme. No creo que termine segundo de bachiller este año, pero voy a aprovechar el tiempo este último mes que queda de curso, entre lágrimas de impotencia, exámenes estresantes, suspensos merecidos y otros no tan merecidos y tardes mirando el sol desde la ventana. Lo siento.

7 de abril de 2013

El porqué de algunas cosas.

Si pudiera investigarlo, o hacer una encuesta o alguna cosa de esas estoy casi segura de que la mayoría de las preguntas que nos rondan por la cabeza a cada uno de nosotros empiezan con un '¿por qué..?' Lo sabéis tan bien como yo, somos algo ignorantes, hay millones de cosas en este mundo que desconocemos y nos atormentan, porque queremos saber y conocer, necesitamos entender lo que hay a nuestro alrededor. 
¿Por qué no me hace caso? Porque no te quiere. ¿Por qué no me ha salido bien el examen? Porque no has estudiado lo suficiente. ¿Por qué me he caído? Porque no te has fijado en ese puto escalón que te ha hecho tropezar. ¿Por qué tengo tanto sueño? Porque no has dormido lo suficiente. Y así, muchas más. 
El mayor problema es que nos pasamos la vida dándole vueltas a todos esos porqués en nuestra cabeza, sin buscar soluciones. Lo que quiero decir es que si no te hace caso porque no te quiere, olvidale, ya llegará alguien que te quiera. Si te ha salido mal un examen porque no has estudiado lo suficiente tendrás que estudiar más la próxima vez, que si te caes te levantas y sigues. Si tienes sueño duerme, si tienes hambre come, si estás triste busca algo o a alguien que te haga feliz. Hay preguntas que no tienen respuesta, pero todos los problemas tienen solución independientemente del grado de gravedad o intensidad. Porque hay problemas más gordos y otros más pequeños pero al final todo se soluciona, y si no hay solución.. ¿para qué darle más vueltas?
Hay muchas cosas que no sé, igual que vosotros y lo siento mucho pero no voy a responderos a todas esas preguntas que rondas vuestras cabezas, porque no puedo. No sé por qué el ser humano tiende a comerse la cabeza por todo, o a lo mejor solo yo soy así. No sé científicamente si hay alguien en el mundo que piense igual que yo, no sé por qué razón estoy ahora mismo aquí escribiendo esto. Pero voy a dejar de preguntármelo... tal vez así encuentro más respuestas.

4 de abril de 2013

*

Primero hubo risas, y alcohol. Siempre hay alcohol en esas épocas del año. Bailes y noches enteras de fiesta, conociéndose. Fotos absurdas y palabras sinceras. Después empezaron las llamadas telefónicas que duraban horas, y horas, y horas y más risas. Luego vinieron las tardes de helados y paseos, y vinieron los besos, los abrazos eternos... el amor. Sí, posiblemente era amor. Llegó de repente. Entre, risas, besos, peleas, reconciliaciones, tardes y noches en la playa, paseos por la mañana, fiestas nocturnas juntos. Fue bonito, y esas cosas no se olvidan. 
Pero es lo que tienen los amores de verano... que se acaban cuando se va el sol y llega septiembre.