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29 de enero de 2013

Rara no, especial. Única.



- ¿Debería de ser como las demás para gustarle más no? Tendría que empezar a arreglarme más el pelo, y vestirme con ropa más sexy, debería de apartar los ojos de mis libros y maquillarme algo... así se fijaría en mí. A lo mejor si salgo más, si bebo o fumo... tendría que unirme a esas chicas que critican a la gente en la cafetería. ¿Verdad? Sí, creo que soy demasiado rara.
- Ni se te ocurra, no eres rara... eres especial, y quien no sepa ver eso no merece la pena joder. No te conviertas en una copia de esas barbies asquerosas, por favor.
- Pero, a él no le gusto así... ni si quiera se fija en mí, nadie se fija en mí siendo yo misma. 
- Yo sí.

'Tal vez, y sólo tal vez, deberíamos de mirar bien a nuestro al rededor para darnos cuenta de quién merece la pena y quién no. Seguir siendo nosotros mismos y esperar a qué alguien sepa valorar eso, porque alguien que nos quiera tendrá que querernos con todas nuestras rarezas y defectos.'

28 de enero de 2013


- No lo entiendo hija, te levantas de mal humor todos los días. 
- Pues claro papá, odio tener que madrugar para ir al instituto. 
- ¿Has pensado alguna vez en lo que dices? Cualquier niño desearía poder ir al instituto como tú cada mañana. Eres afortunada, tenemos una vida perfecta. Tienes que levantarte por la mañana y pensar en eso, puedes levantarte de tu cama calentita, porque tienes una casa, calefacción, puedes abrigarte en invierno y no pasar frío de camino al instituto, puedes estudiar y labrarte un gran futuro porque tienes dinero para todo eso. Mucha gente no, a mi también me fastidia tener que levantarme, pero pienso en que vivo aquí con mi mujer, mis dos hijos y que tengo un buen trabajo y entonces empiezo la mañana con buen humor y el día es mejor. Deberías de agradecer todo lo que tienes. ¿Vale?
Entonces asentí con la cabeza y sonreí, mi padre tenía razón. Desde entonces el sonido del despertador es menos puñetero. 



Esta entrada está basada en hechos reales.

26 de enero de 2013

Que no es quepa ninguna duda de que vuestra felicidad puede depender de alguien. Podréis intentar que no sea así, podréis intentar ser felices por vuestra cuenta, podréis intentar luchar por vuestros sueños y hacer que vuestra vida vaya genial. A lo mejor lo conseguís pero siempre, y lo digo con total seguridad, necesitaréis a alguien para sentiros bien del todo. Porque el ser humano no es un animal solitario, y eso lo he aprendido yo con el transcurso del tiempo, porque hasta con mis diecisiete años hay alguien que puede hacerme sonreír en el peor día de mi vida. Por muy injusto que os parezca.



24 de enero de 2013

Quiero... ser feliz.


Puede que pida demasiado, pero quiero a alguien especial en mi vida. Alguien que piense en mi a todas horas, que no puede evitar sonreír al verme. No alguien me diga que me quiere, alguien que me lo demuestre. Ya sabéis, levantarse por la mañana con un beso, y dormirse con otro, no sé... quiero hasta mensajitos ñoñas de vez en cuando. Fuertes abrazos en los malos días, quiero alguien que lo dé todo por verme sonreír, todo. Alguien que tenga ganas de acostarse conmigo en cualquier parte, alguien que se una a mis locuras sin ponerle pegas. Que no le importe dónde estar, que le baste con estar conmigo. No un príncipe azul, tampoco pido tanto, solo un poco de emoción y de energía, sentimientos. Quiero de esos momentos que me pongan los pelos de punta, a mí y a él. Eso es, quiero que se le pongan los pelos de punta conmigo, que adore todos y cada uno de mis defectos. Que se ría cuando meto la pata, pero que se reía conmigo... no de mí. Alguien que me diga que todo saldrá bien cuando me sienta perdida, que me diga que estoy guapa, aunque sea mentira. Que me vea sexy hasta  cuando estoy en pijama y pelos de loca, que vea lo mejor que hay en mi y lo peor, y que aprecie las dos cosas. Quiero alguien que me bese de improvisto, que me coja de la mano, entrelazando sus dedos con los míos. Por ese cosquilleo en el estómago. Sí joder, sabéis lo que quiero decir, y lo peor de todo es que sabéis quien queréis que sea ese alguien que os haga felices. Mierda, si que lo sabéis... y yo también. 


21 de enero de 2013



Creo que todos nos hemos dado cuenta ya de que la sociedad es una basura, ¿no? Todos sabemos perfectamente que lo que mejor se nos da es criticar y juzgar. El problema es que muy pocos le hacen frente a esto, no somos lo suficientemente valientes para salir a la calle vestidos o peinados como de verdad nos gustaría. Salir y decir: sí, así soy yo, ¿algún problema? Claro que hay un problema. El problema soy yo, y muchos de vosotros, porque seguimos aparentando ser lo que no somos, seguimos intentando ser lo que los demás quieren que seamos. Lo siento, pero no soy perfecta, ni quiero serlo. Estoy bien así, puede que no sea guapa, ni esté buena, puede que sea algo torpe, bajita y rara pero tengo un gran sentido del humor, se me da bien escribir por todo lo que leo, he visto un montón de películas y sé dar buenos consejos. ¿No es suficiente? Tendría que valer con ser buena persona, buena amiga y una gran chica. Pero no, no es suficiente. El problema es nuestro, pero nada, sigamos quejándonos... que a lo mejor, puede que algún día el problema se resuelva solo y eso.

19 de enero de 2013

Por supuesto que sí.


>Todo el mundo tiene siempre miedo a algo. No hay ningún ser en este mundo que no tenga miedos. Miedo a la oscuridad, a perder a alguien, a suspender un examen, miedo a caerte, miedo a las alturas, miedo a la muerte, o incluso miedo a la vida. Es muy común tener miedo a que te hagan daño, el dolor nos da miedo. Hay gente que huye de sus miedos, y gente que se enfrenta a ellos. Mi problema es que la mayoría de las veces soy de las que huyen, aprendo a vivir con ellos y ya está. Mi miedo más gordo es perder, arriesgar y no ganar nunca. Hay demasiadas cosas en esta vida que podemos perder, oportunidades, familiares y amigos, derechos, sueños, ganas, trenes, llaves, vida... podemos perder de todo. Da miedo, de verdad.

14 de enero de 2013

Personas.

Personas que hablan solas con la tele, que lloran al reírse y que meten el dedo al abrir un bote de nocilla o nutella. Personas que pueden tirarse horas al teléfono, que mientras cocinan destapan la cazuela y huelen la comida, personas que tararean o silban a todas horas... que viven con ritmo. O personas que aprovechan los días festivos para dormir hasta las tantas, personas que saben de todo, que lanzan besos al aire y que se muerden las uñas. Personas que te conocen más que tú mismo, que saludan con una sonrisa o agitando la mano. Personas que van corriendo a los sitios, o personas que van despacito observando lo que hay a su alrededor. Personas que beben y fuman, bailan, duermen y sueñan. Personas que tienen mascotas o no. Personas que leen los carteles que se encuentran por la calle, personas que leen el periódico en un bar mientras se toman un café, que llevan cascos cuando viajan en tren o autobús. Personas que dudan, ven, que tienen miedo, que ayudan a los demás, personas que no saben lo que quieren y personas que luchan por conseguirlo. Personas de aquí o de allá. Personas que son madres o padres, tíos o tías, primos, primas, hermanas o hermanos, abuelos o abuelas, hijos o hijas, nietos, nietas... personas que son. Personas que no saben si hay que tirar o empujar para abrir algunas puertas, personas que compran, venden, trabajan y gastan. Personas que besan, muerden, andan, chupan y gritan. Personas jóvenes o personas mayores. Personas que miran por la ventana, que se miran al espejo, que escriben. Personas que intentan ser libres... y no pueden, personas que lo creen que lo han conseguido. Personas que viven en casas de lujo, personas que viven en la calle, personas con dinero, personas sin dinero. Personas que no pueden oír, que no pueden ver, que no pueden andar, pero que sienten. Personas. Personas que viven su vida, sin más.

PERSONAS, y ya está.

7 de enero de 2013

Querido amor imposible:

'Es la última vez que te escribo una carta de las que nunca vas a leer, más que nada porque termino guardándolas en un cajón o quemándolas. Queda más romántico quemarlas. Pero a ti que más te da, si ni si quiera sabes que las escribo para ti. Y es la última que escribo porque ya resulta absurdo, siempre digo lo mismo. Me desahogo, me siento bien unos cuentos días y luego vuelvo a caer. A desearte, en todos los sentidos, a necesitarte aquí cerca. Es deprimente quererte tanto y que tú no me quieras a mí, es más deprimente todavía no tener los ovarios de acercarme y decírtelo a la cara, y infinitamente deprimente escribir cartas para ti que nunca llego a darte. En una de ellas escribí todo lo que me hacías sentir, fue una de las que quemé. Te escribí que causabas inmensas sonrisas al hablarme, que me latiese el corazón al acercarte o al rozarme y mil bobadas de niña cursi más. Te parecerá una tontería (otra más), pero el día que quemé esa carta sentí que esos sentimientos se hacían más fuertes todavía. Ahora me tiemblan las piernas cuando te veo, me arde la cara, y mis latidos del corazón son inhumanamente rápidos. En fin, ya no hay nadie tan ñoña como yo y puedo resultar patética pero es que me encantaría saber lo que piensas de mi. Me encantaría ser valiente para poder descubrirlo. Pero no lo soy, y no creo que llegue a serlo nunca. El día que lo sea, prometo acercarme a ti y enseñarte las cartas que no he quemado y contarte lo que ponía en las que sí. 
Te quiere, una idiota piromana.'

4 de enero de 2013




'Es absurdo, te comportas como si ya te diera igual, como si le hubieses olvidado. Por favor, todo el mundo sabe que eso no es verdad, que la sigues queriendo, que te mueres por sus huesos, por su olor a colonia barata y tabaco, te mueres por sus besos que manchan de rojo. Estás loco por esa chica mala que pasa de todos, incluso de ti. Y no puedes vivir sin ella, no te engañes, cuentas hasta los suspiros que da cuando anda cerca, te sabes de memoria cada arruga de su bonita cara, y te pierdes en sus ojos manchados de rimel. Es absurdo, sí, es absurdo que lo sigas ocultando.'

1 de enero de 2013

Un brindis...

Por los que no son lo que parecen y nos enseñan algo al decepcionarnos. Por la familia, por los amigos... de verdad. Por los que no cumples sus promesas. Por los que dijeron 'no me gusta' y terminaron juntos y enamorados. Por las personas que ya no están a nuestro lado y las que siguen ahí y le dan sentido a nuestras vidas. Por las que saben guardar secretos, y por las que no. Por esas personas que nos tuvieron y no nos valoraron, y por las que nos valoran. Por quien hablaba contigo todos los días y hoy ni te saluda. Por esas personas que solo quieren joderte y no lo consiguen, y por las que saben hacerte reír. Porque un día cada quien reciba lo que se merece y porque las cosas salgan bien. Por todos esos consejos que le sirven a todos, menos a ti. Pero sobre todo por un gran año nuevo.