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5 de mayo de 2014


Perdió el control de su vida (si es que alguna vez lo había tenido), se dejó arrastrar por una corriente que prometía comodidad pero no traía más que golpes contra afiladas rocas. Y se estaba ahogando porque no hacía nada para remediarlo, puede que no supiera qué hacer o puede que se creyera en realidad que aquello era una vida cómoda, tranquila. Se dejó engallar por la suave brisa de de vez en cuando sin pensar en las continuas tormentas... pero las calmas eran cada vez más cortas y pasajeras y las tormentas cada vez más duras y puñeteras.