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26 de diciembre de 2013

Tengo que hacerlo, tengo que hablar de la navidad. Lo siento, no voy a desearos felices fiestas porque eso sería pasarme de hipócrita. No quiero dejarme arrastrar más por esta ola que os lleva a todos de falsedad, no quiero tampoco parecer grosera porque entiendo el espíritu navideño aunque el mío haya muerto. Hubo un tiempo en el que adoraba estas fechas, después crecí y ahora me ponen de muy mala hostia. Para empezar mi odio hacía la iglesia y la religión (o las religiones) no deja de aumentar con el paso del tiempo y esta es una celebración religiosa/comercial. Engañamos a los más pequeños y nos dedicamos a comprar cosas no necesarias para celebrar algo (ni si quiera sabemos muy bien el qué). En teoría es el nacimiento de Jesús o algo así aunque, si no me equivoco, nació en verano. Pero no voy a meterme con eso, porque no soy quién para hablar de algo de lo que no sé demasiado. 
De todas formas, a lo que quería yo llegar es que no necesitamos una fecha para desearle felicidad a la gente que queremos, o para hacernos regalos o para juntarnos a celebrar cualquier tontería bebiendo champán o comiendo delicias. No voy a felicitaros la navidad. Pero, a lo mejor, un día cualquiera... el 20 de enero, o 7 de abril o 19 de julio os deseo felicidad y un bonito día y decido hacer regalos o yo que sé. 

feliz vida.

10 de diciembre de 2013


Claro, que si no te permites a ti misma sentir nada no correrás el riesgo de que los sentimientos te defrauden, ni de llorar o reír. Si no te relacionas con nadie, no te harán daño. Y, por supuesto, si no sales de casa no te podrá atropellar un coche, si no haces los exámenes no suspenderás, si no andas o corres no te caerás. Si no hablas no dirás nada de lo que puedas arrepentirte. Porque si no lo intentas no fallas. Pero no intentarlo es fallar también, ¿no?

Si vives mueres, pero es que si no vives... también.

29 de noviembre de 2013

En el momento en el que dejas de ser lo que eres solo por complacer al resto te pierdes a ti misma.
Dejas de lado todo lo que eres en realidad, tu forma de pensar, tus ideas, tus gustos... lo que te hace ser única, y te conviertes en otra más -como esos a los que querías complacer-. Pensando lo que quieren que pienses, haciendo lo que quieren que hagas, como un robot programado, sin impulso o poder de control.
Y todo esto por no sentirte apartada, que ahí es dónde está el problema... nos da por pensar que tenemos que ser todos iguales y es una gran gilipollez. ¿O no cambiabais los cromos cuando los teníais repetidos? ¿Por qué narices iban a necesitarse en el mundo millones de personas iguales pudiendo tener toda esa cantidad de ejemplares únicos?


16 de noviembre de 2013




- Bueno, ¿y qué has estado haciendo?
- ¿Cuando?
- Pues en tu vida... antes de esta noche.
- Tía, somos amigos desde hace tiempo... ¿a qué viene esa pregunta? sabes lo que he estado haciendo.
- No, pero quiero que me lo cuentes... ¿qué has estado haciendo antes de...?
- ¿Antes de follar contigo? 
- Ajá.
- Pues... el idiota.
- ¿Y eso qué significa?
- Joder... pues.... he estado follándome a otras, estudiando cosas que no me gustaban, trabajando como un cabrón para comprarme cosas que no necesitaba... ya sabes, el idiota...
- ¿Y a partir de esta noche, qué vas a hacer?
- Cambiar las cosas. Voy a cambiar las cosas, voy a enamorarme de ti cada vez más, voy a centrarme en cumplir sueños y esas cosas... disfrutar de los placeres de la vida, pero de verdad.
- ¿Enamorarte de mi? ¿Puedo saber por qué razón? O sea, has dicho que has estado follándote a otras... pero decides cambiar las cosas cuando lo haces conmigo... 
- ¿Por qué me estás haciendo preguntas de las que sabes la respuesta?
- Me sé las respuestas, pero me gusta escucharlas.
- Bueno... pues lo que cambia es que tú eres diferente... no eres como el resto. Y eso hace que quiera enamorarme de ti cada vez más, eres... especial de una forma que maravilla a uno y hace que quiera luchar por mis sueños, y yo que sé... me apetece abrazarte durante mucho tiempo, hacerlo contigo y solo contigo, darte las buenas noches y los buenos días comiéndote a besos, y pasar el mayor tiempo posible contigo... no sé, todas esas cosas. ¿Sí? ¿Puedo dejar de decir cursilerías ya?
- Puedes.

11 de noviembre de 2013

Una triste historia.


Lo más triste cuando se cansó tanto de su vida que hubiese preferido cualquier otra vida, ficticia o real. Leía millones de libros, veía montones de películas y deseaba ser diferentes personajes. Creo que a veces incluso se lo imaginaba de verdad, imaginaba su vida siendo cualquier otra persona. Le recriminé tantas veces aquello... ¿cómo podía preferir la vida de alguien que no tenía nada a la suya? Era tan egoísta por su parte. Estuve meses y meses sin verla sonreír, ni llorar, ni nada. No mostraba ningún tipo de sentimiento. Solo repetía una y otra vez: ojalá fuera otra persona, ojalá mi vida fuera distinta. Le hablé de las familias que mueren de hambre en los pueblos pobres, la gente que vivo sola y nunca ha tenido a nadie, de huérfanos o de todas las desgracias de este mundo pero no reaccionaba, decía: no se trata de vivir bien o mal... se trata de vivir o no vivir. Nunca lo entendí, me parecía tan absurdo su comportamiento. Era joven, y tenía una larga vida por delante pero se sentía... muerta. El peor día de mi vida fue para ella el mejor de su vida, eso me dijo cuando la encontramos sentada en el suelo y apoyada en la habitación de su habitación del centro en el que trabajo. Había perdido pacientes, muchos, pero nunca del todo. Me sonrió cuando entré en la habitación y la vi allí... muriéndose. ¿Sabes? me dijo, al final resulta que no nos controláis tan bien como creéis, he conseguido lo que quería y soy muy feliz. Le grité que dejara de decir tonterías, que iba a llevarla a un hospital, que iba a conseguir salvarla y que después le haría ver lo feliz que podría llegar a ser viviendo. Volvió a sonreír, y dijo: no, no lo harás... deja de preocuparte, yo no estaba echa para ser feliz viviendo estaba echa para ser feliz muriendo. Aquello fue lo último que dijo, fue tan triste. Después de aquello no pude seguir trabajando, era complicado ayudar a mis pacientes a seguir con su vida cuando era yo la que necesitaba que me enseñaran a entender por qué narices sigo aquí. No os preocupéis, al final lo entendí. 

3 de noviembre de 2013



Me he pasado gran parte de mi vida leyendo, me encanta la idea de vivir con un libro en la mano, entre páginas y páginas.
Leer me hace viajar, olvidarme del mundo real e introducirme en uno literario... que siempre es mejor. Más entretenido por lo menos.

25 de octubre de 2013

Os juro que le pregunté qué tal estaba y se echó a llorar, no supe que hacer y la abracé. Pero entonces lloró más, y luego no se me ocurrió otra cosa que atacarle con otra pregunta: '¿no eres feliz, verdad?'. Ya sabéis, yo y me estúpida manía de hacer preguntas fuera de lugar en cualquier momento. Sé que no tendría que haberle preguntado aquello, pero... yo que sé, me sale sin querer. Y me miró como si de repente hubiese dejado de odiar al mundo entero, o a lo mejor era más como que me odiaba por haberle dicho eso, o por saber que la respuesta era afirmativa pero el caso es que dejó de llorar y me estuvo un rato mirando. Y volví a meter la pata diciendo: bueno, no tienes que contármelo si no quieres... Y dijo: eres gilipollas. 
Asentí, porque yo sabía que ella tenía razón. Y centré mi mirada en sus labios, finos y rosas. Y no pude resistirme a acariciarselos y me miró como si estuviera loco, y es que lo estoy... un poco, ya sabéis. '¿Alguna vez has pensado en besarme?' Os juro que me preguntó aquello, y me sorprendió porque esa vez no fui yo el que la cagaba con preguntas tontas, y quité mi mano de sus labios y le quité algunas lágrimas de las mejillas y negué con la cabeza. No mentí, nunca había pensado en besarla, hasta entonces... claro. Y la besé, de verdad, la besé. Y me devolvió el beso durante unos segundos y luego se apartó delicadamente y dijo: eres gilipollas. Sonreí y le respondí que eso ya lo había dicho, y entonces se echó a reír. Fue algo extraño, pero ya sabéis como es... y como soy. Estuvimos un rato riendo, y luego nos besamos otro rato más y no recuerdo en que momento decidí que quería que mi vida fuese así para siempre, ya sabéis... con ella riendo y llorando y besándome. Más tarde le dije que no dejaría que volviera a ser infeliz nunca, y me dijo que no era infeliz... solo que a veces se le olvidaba ser feliz. No lo entendí muy bien, pero no quise volverla a cagar preguntándole y eso. ¿Nunca habéis pensado en que es rarísimo como ocurren las cosas?


16 de octubre de 2013

Estaba a punto de entrar, de verdad, estaba ya en la puerta pero entonces le vi a lo lejos sonriente hablando con dos o tres personas y tuve el impulso de darme media vuelta. Me sentí tan absurda por haberme arreglado tanto, como si fuera a fijarse en mí o algo por el estilo. Y me sentí tan imbécil por haber creído que yo era más especial que todos los amigos que había invitado a aquella fiesta, que decidí marcharme antes de incluso haber entrado del todo. Y dí dos pasos hacia la calle justo cuando noté su mano en mi brazo, podía haber sido la mano de cualquiera porque yo estaba de espaldas y no pude verle cara hasta que me giré, pero supe que era su mano porque se me erizaron y sentí un escalofrío, y ninguna otra mano podía hacerme sentir eso.
- Ey, ¿a dónde vas? - me pregunto, con esa sonrisa que pone siempre. Yo también le sonreí y después me quedé mirando sus ojos, y su pelo y su bonita cara en general unos segundos mientras pensaba una respuesta.
- Tengo que irme... solo venía a saludar... - que respuesta más estúpida elegí.
- Pero, si ni si quiera has saludado... ¿por qué te vas tan pronto? Esto acaba de empezar. - volví a sentirme ilusionada porque se interesase por mí, pero me sentí de nuevo estúpida al instante porque él lo que quería era disfrutar de su fiesta con todos sus amigos. Y yo... era su amiga.
- Bueno, esta bien, yo me quedo... anda, vete a hacer de anfitrión y yo voy a buscar a alguien para tomar algo. - le sonreí esperando a que se fuera con alguna chica que le gustase o algo así, al fin y al cabo si celebras una fiesta en una de las casas de tus padres ricos para celebrar el fin del curso estaría bien ligar, pero no se movió.
- ¿Y no te valgo yo para tomar algo? - asentí, porque entonces volví a sentirme ilusionada, y volví a sentir el escalofrío y los pelos erizados y los latidos en el corazón y las mariposas en el estómago y todas esas cosas. - Anda, vamos... - me guió hasta una mesa, cogimos un vaso cada uno y después me agarro de la cintura para guiarme hacia unas escaleras. No sabía como sentirme, pero desde luego ya no me sentía estúpida. Me sentía bien, porque estaba conmigo... de todos los invitados que había en aquella fiesta, en su fiesta... estaba conmigo. Entramos en una habitación y nos sentamos encima de la cama y me puse muy nerviosa y entonces dijo:
- ¿Sabes? Si te hubieras ido esta fiesta no hubiese sido lo mismo...
- Bueno, hay muchos invitados, seguro que no te hubieses aburrido. - volví a sentirme estúpida por la respuesta, no sé por qué razón pero sentí que tendría que haber respondido algo mejor, más sutil posiblemente.
- Pero tú eres una invitada... especial. - la última palabra la susurró casi encima de mis labios, y me besó y fue precioso y sentí todas aquellas cosas maravillosas que hay que sentir cuando quieres a alguien y ese alguien te quiere a ti, y dejé de sentirme estúpida y ridícula y me sentí orgullosa de haberme arreglado tanto y de haber ido a la fiesta y de ser como soy.

12 de octubre de 2013

Sin ton, ni son.


Por lo que me han contado antes la gente se esforzaba un poquito más en todo -o eso me parece que quieren que pensemos-. Hemos dejado de luchar por las cosas que verdaderamente importan, ni si quiera nos esforzamos en entender los sentimientos o algo. El romanticismo parece haber muerto, o lo hemos matado. A lo mejor nos hemos cansado de tanta película ñoña, de tanta sensibilidad, o yo que sé. Tampoco tengo muy claro qué narices quiero decir con esto. Es solo que me da la sensación de que nos encerramos en burbujas de egocentrismo y nos importa demasiado el qué dirán como para intentar sorprendernos a nosotros mismos, ya no se trata del resto... si no de nosotros mismos. Poder llegar a decir: joder, nunca pensé que sería capaz de hacer esto o aquello.
Ya da igual, solo soy yo escribiendo parte de mis pensamientos desordenados y desgastados sin ton ni son. Bonita expresión.

8 de octubre de 2013





Sería bonito poder coger una mochila llena de ropa, algo de comida y todo el dinero que tenga y viajar. Recorrerme el mundo sin más, llegar a rincones insólitos y explorarlo todo. Admirar las diferentes culturas, vivir aventuras buenas y malas. Reír, llorar, cantar, bailar, comer, dormir o trasnochar, ducharme, beber y leer en diferentes sitios. No sé, vivir un poco. Volar. Sacar millones de fotos y hacer sueños realidad.
Me gusta fantasear con ello. Sería bonito.




30 de septiembre de 2013

"Maldita droga" dijo, pero no se refería a las rayas de coca, ni a las putas pastillas, ni a los porros, ni si quiera ser refería al tabaco o al alcohol. "Maldita droga" dijo, refiriéndose a su sonrisa, a los besos furtivos, a las noches de sexo improvisado, a las canciones que gritaba mientras se duchaba en su piso, a sus putos ojos hipnotizadores, a sus brazos musculosos y a los buenos momentos que hacían olvidar los malos. "Maldita droga" dijo, cuando pensaba en lo que enganchada que vivía a él, porque sabía exactamente qué decir en cada momento para hacerla sentir mejor. En definitiva, era como una droga e igual que la droga... cuando faltaba le hacía sufrir, y al igual que la droga costaba conseguir algo de él, y al igual que la droga la destrozaba por dentro, porque llega un momento en el que las cosas malas y la desesperación ganan a los buenos ratos. "Maldita droga" fue, lo último que dijo. 


26 de septiembre de 2013




Qué ironía, pensó, que lo mejor de este mundo sea siempre tan complicado, o tan ficticio, o tan caro, o tan... falso.

19 de septiembre de 2013

Finales... ¿felices?

Voy a hablar de finales por esto de que el verano se ha acabado y estoy... triste, en realidad no es triste la palabra adecuada pero es que tampoco sé exactamente como me siento, digamos apenada. Da igual, el caso es que no estoy contenta, ni feliz, ni emocionada porque no soporto la idea de que ya haya vuelto la rutina, esto de ir a clase durante todo el día, y que sea siempre igual. Y, ya sabéis, en estos momentos que te pones triste por empezar y porque se hayan terminado las vacaciones te da por recordar todo lo que has vivido en verano... y joder, si que has vivido cosas porque son muchos días libres, para hacer lo que te de la gana. Y ahí está lo bueno. Que no hay rutina, en verano se improvisa... se vive. Vivir de verdad.
Entonces los recuerdos del verano duelen, porque ya solo son recuerdos y echas de menos muchas cosas, y mucha gente, y muchos sitios, hasta las cosas que odias... levantarse con ese calor insoportable y todo eso. Pero eso pasa siempre que se acaba algo bueno, porque lo malo que tienen las cosas buenas es que como todo en esta vida tienen final y los finales de buenos ratos traen nostalgia y deseos de volver a empezar pero... no se puede. Asique toca esperar, quién sabe a qué. Al próximo buen rato, supongo.
De momento yo seguiré recordando el verano, una y otra vez, y martirizándome pensando en lo bonito que sería volverlo a empezar.

8 de septiembre de 2013

Nunca tuvo muy claro en qué momento exacto de su vida se dio cuenta pero le resultaba siempre mucho más fácil mentir y engañar. Desde que era pequeña había solucionado los problemas con mentiras, había formado un muro o barrera que no permitía a nadie descubrir lo que sentía o pensaba de verdad, le gustaba pensar que si manipulaba al resto del mundo, nadie podría hacerle daño, su sonrisa era falsa, su mirada mentía, igual -o incluso más- que sus palabras. No daba demasiadas explicaciones, no tenía miedo de nada -o eso quería aparentar-, era una descarada... todo le daba igual, vivía por y para ella y si las cosas se torcían lo arreglaba con mentiras. Mentiras, y más mentiras. Creció siendo solitaria, para ella la gente de su al rededor eran simples marionetas, manipulaba a todo el que pudiera para conseguir lo que quería y convencerse de que nadie podría hacerle daño. Pero resulta que cuando formas tu vida a base de mentiras llega un día, un fatídico e inesperado día en el que todas esas mentiras y engaños se estampan contra tu cara. Una sonrisa bonita y unas palabras sinceras de un desconocido lo cambiaron todo. 
'Y tú eres de esas chicas que viven acostumbradas a ganar siempre, ¿verdad?' le había dicho su nuevo compañero de trabajo, ella le había saludado pensando en como conseguir que aquel chico se enamorara de ella. Le gustaba jugar a eso, cuando conseguía que un chico se volviera loco por su labios pintados de rojo y sus curvas, se acostaba con él y le daba la patada. Pero aquel era diferente, porque la había calado. 'No me conoces, no sabes nada de mí, cállate.' Le había respondido ella, dispuesta a alejarse después porque empezaba a ver su falso mundo en peligro pero entonces aquel chico pronunció las palabras que cambiaron todo: 'Vale, yo no te conozco de nada... ¿pero tú? ¿te conoces tú?'. 
Es irónico, pensó, resulta que al final a la persona que más he mentido y engañado soy yo misma.

2 de septiembre de 2013

No puedes aparecer en mi vida de repente, un día cualquiera y hacer que me vuelva loca por ti. No puedes cambiarlo todo, hacer que se me dispare el corazón cuando apareces, obligarme a sonreír cuando me miras. No puedes hacer que me ponga histérica cuando me hablas, no puedes hacerme creer que piensas en mí. Es injusto, y duele. Porque después, al final, cuando ya estoy completamente enganchada e ilusionada... desapareces. Justo en el momento en el que más llego a necesitarte, cuando duele perderte. Porque ahí ya he empezado a necesitarte, he empezado a volverme adicta a ti y las adicciones es lo que tienen. Y, repito, que no es justo. Porque si prometes quedarte, debes quedarte. Si dices que vas a ser diferente al resto, deberías de cumplirlo y no hacer como los demás... ya sabes, lo de desaparecer y eso. Porque al final, todo el mundo hace lo mismo. Todos acaban por decepcionarme. Culpa mía, lo sé. Por fiarme de las promesas de todo el puto mundo. Seré estúpida.

30 de agosto de 2013

Historias de razones para escapar (2)

No tenía muy claro en qué momento aquello que le hacía feliz se convirtió en una pesadilla, no podía decir con exactitud cuando su hogar pasó a ser su cárcel pero estaba cansada de todo. Estaba cansada de levantarse cada día y acostarse cada noche pensando en la idea de acabar con su vida, y no ser capaz. No podía soportarle, a él, a sus continuos gritos e insultos. Odiaba su trabajo, de hecho, odiaba todo lo que formaba parte de su vida. Sus sueños y deseos de cuando era joven se habían alejado tanto de ella que ni si quiera recordaba lo que un día quiso conseguir. 
Hay días que son exactamente iguales que el resto pero te cambian la vida, por alguna extraña razón. Una mañana de un día cualquiera se levantó y en vez de prepararse para ir a trabajar recogió todas sus cosas en una maleta y escribió una nota sencilla, directa y clara: 'no aguanto más, me voy. Por favor, no me busques.' 
Después con el poco dinero que tenía en el bolsillo cogió su coche y salió de la ciudad, escapó... porque era lo que necesitaba.

'Pueden pasar muchas cosas que te hagan escapar a otro lugar, huir no siempre es de cobardes. A lo mejor solo huyes para encontrar algo mejor, no es una huida... es una búsqueda.' 
- Ella encontró su libertad, y nuevos sueños.  


10 de agosto de 2013

Historias de razones para escapar (1)

Todo empezó el día que decidí ir a la fiesta de cumpleaños de un tío que me había dejado cuatro o cinco días antes, (¿por qué dejar a tu novia cinco días antes de tu cumpleaños? preguntárselo a él porque a mí no me lo dijo). Cuando entré me miró como si le sorprendiera que estuviera allí, aunque en realidad lo que le sorprendía es que llevase puesto mi mejor vestido, que me hubiese rizado el pelo, que llevase los labios rojos y que estuviera sonriendo. Lo noté en su mirada en cuanto me vio entrar, lo gracioso es que me pareció notarlo en la mirada de todo el mundo. Como si todos pensases que no iba a aparecer por allí, aunque estuviera invitada (incluso ayudé a organizarla). Notaba en sus miradas que me imaginaban tirada en mi cama llorando, tal vez. Aunque sobre todo lo notaba en la suya, supongo que porque era la mirada que más conocía de todas. También la que más me gustó, la mirada que más quise, la mirada de la que algún día me había enamorado (quiero pensar que fue así). Pero las cosas cambian y ahora odiaba esa mirada, odiaba absolutamente todas las miradas de aquel lugar, no solo porque se clavaran en mi expectantes imaginándome derrumbada y sorprendiéndose por mi sonrisa, las odiaba porque... se habían convertido en un martirio, las odiaba porque eran odiosas. Y por esa misma razón me había puesto mi mejor vestido, me había rizado el pelo, me había pintado de rojo los labios, y por ese odio también llevaba esa sonrisa en la cara... y mi mirada gritaba: miradme, no lo habéis conseguido, soy feliz. Me acerqué a él y sin deshacer mi sonrisa le dije: felicidades, fue la única palabra que pronuncié en toda la noche. Algunos se acercaron a mí diciéndome 'hola, ¿qué tal?' y demás cortesías absurdas y crueles, no les contesté. Me limité a sonreír, porque me gustaba saber que les reventaba mi sonrisa, me gustaba tanto que incluso empecé a sonreír de verdad, por puro placer. Después me serví una copa y tomé la decisión de buscar miradas lejos de allí, en otros lugares del mundo o algo. Miradas que me dijesen: oh, que alegría verte aquí... te sienta bien ese vestido. Con la segunda o tercera copa fue cuando decidí a dónde iría, y cómo iría. A la quinta creo que fue cuando salí de allí, regalándoles mi sonrisa por última vez a todos los presentes (tal vez la acompañé con un obsceno gesto con mi dedo corazón, no lo recuerdo demasiado bien).
Unos días más tarde cogí un tren, con un destino no demasiado claro, pero tampoco tenía claras mis ideas... preferí improvisar. Y aquí estoy, en ninguna parte, con sonrisas felices.
'Pueden pasar muchas cosas que te hagan escapar a otro lugar, huir no siempre se de cobardes. A lo mejor solo huyes para encontrar algo mejor, no es una huida... es una búsqueda.' 
- Yo encontré mi sitio.


5 de agosto de 2013

He decidido que la sencillez es más bonita, respecto al blog. Le he dado un cambio de look y estoy bastante contenta con él. Sin tanto adorno y tal queda como más resaltado el propósito de este hueco en internet que no es otro que enseñaros lo que soy capaz de escribir. Es una buena metáfora, lo de la sencillez para que queden clara las intenciones y todo eso... quizás debería de plantearme hacer lo mismo con mi vida. Volverla sencilla y dejarlo todo más claro, puede que todos deberíamos de hacer lo mismo. Pero nos va lo complicado, qué le vamos a hacer. No tengo muy claro si todavía hay gente que lee este blog, lo cierto es que creo que no debería de seguir escribiendo aquí pero voy a seguir haciéndolo por no hacer lo que creo que debo hacer y porque me gusta, me gusta escribir aunque nadie lo leyese. Además esto del cambio me anima a seguir utilizándolo, espero que os guste y que me deis vuestra opinión. Que los comentario no cuestan dinero, prometido. Y ya está, creo que eso es todo lo que hoy tenía qué decir.
Os dejo algunas cositas por aquí:






3 de agosto de 2013

¿Sabéis cual es el problema? Que la felicidad solo dura un momento. Dura exactamente el tiempo en el que tardas en darte cuenta de que las cosas podrían volver a ir mal, o en el momento que recuerdas que nada es para siempre y que el mundo a veces resulta una mierda. La felicidad es cuando olvidas esas cosas, por eso dura poco.... porque no somos capaces de olvidarnos de todo durante mucho tiempo al final nos da por recordar, por pensar en las experiencias pasadas o quién sabe qué. El caso es que está en nuestras manos ser felices eternamente pero tampoco nos conviene, acabaríamos acostumbrados a ese modo de vida 'feliz' y necesitaríamos cosas diferentes para recuperar esa felicidad de la que hablo, pero solo dura un momento. Dura un momento porque no se puede mantener un sentimiento durante mucho tiempo, porque el paso de los minutos lo va cambiando todo. Y así está bien, porque si no sería todo demasiado subrealista. Y joder, no podemos ser felices eternamente porque seguimos viviendo. Lo de: 'y fueron felices para siempre' solo funciona como final. Final de una peli, cuento, libro, o... vida. 

29 de julio de 2013

Problema... y solución.

- ¿Qué tal? - preguntó acercándose a ella y sentándose a su lado. Sabía que no respondería la verdad, nunca lo hacía. De hecho, ni si quiera respondió se limitó a escogerse de hombros y regalarle una sonrisa triste y desganada.
- ¿Qué pasa? - volvió a preguntar para poder averiguar que le pasaba a su amiga, le colocó la mano sobre su espalda para apoyarla.
- Nada. - respondió ella con un hilo de voz. Después suspiró y continuó hablando: Ese es el problema, que no pasa nada, que nunca pasa nada. Me aburre mi vida, de hecho creo que no estoy viviendo... simplemente sobreviviendo, hace demasiado tiempo que no disfruto de nada. Es como si me hubiese olvidado de intentar se feliz, me he designado, me conformo con lo que llega y paso los días enteros haciendo lo mismo. Solo cumplo obligaciones y punto. - Miró para otro lado, respirando hondo, posiblemente intentando contener las lágrimas porque a nadie le gusta parecer frágil.
- Bueno, eso tiene fácil solución. - Dijo por fin el chico después de unos poco minutos pensando en lo que su amiga le acaba de decir. Ella volvió a mirarle, con intriga.
- Por eso te he llamado, porque tú siempre tienes solución a todas mis tonterías o problemas. - Le dijo, esperando a que su amigo le diera la solución a esa mal estar que sentía.
- Bueno, digamos que si no quieres que todos los días sean iguales o que siempre pase lo mismo tendrías que empezar por hacer cosas distintas. Arriesgarte y pensar en tu felicidad y tu disfrute en vez de en tantas obligaciones. - Después de decir eso sonrió, y la miró esperando una reacción. La chica intentó sonreír y preguntó:
- ¿Y cómo hago eso?
- Para empezar piensa en algo que te haría muy feliz, y.. a por ello. - La chica asintió. - ¿Sabes lo que quieres? - Pero no respondió, se limitó a sonreír, esta vez de verdad, con una amplia sonrisa. El chico sonrió también, había conseguido animar a su amiga... y eso era lo más importante para él, y para ella.


25 de julio de 2013

Cuando llevas tanto tiempo siendo tu mismo, toda la vida, conoces perfectamente tus debilidades y, posiblemente, sabes cuales son tus posibilidades. Yo me conozco de toda mi vida y sí, tengo claro cuales son mis debilidades. Conozco mis sueños y también sé que tengo escasez de posibilidades.


9 de julio de 2013

Querida yo, del futuro:

Lo más probable es que ni si quiera recuerdes el día de hoy, porque es un día cualquiera. Es julio, y supongo que recordarás tu verano de los dieciocho años, espero que lo recuerdes. Sé, de antemano, que nunca leerás o leeré esta carta porque todo esto es absurdo. Pero me apetecía decirme a mi misma unas cuantas cosas. Para empezar, espero que seas feliz... a los treinta y tantos o la edad que tenga en ese futuro al que me refiero, espero ser feliz. Feliz en el sentido de que espero que mis sueños se hayan hecho realidad, de una forma u otra. Espero sentirme a gusto con lo que quiera que esté haciendo con mi vida, y como siempre he querido espero estar compartiéndola con alguien que ame, mucho. También quiero decirme, a mi yo del futuro que no se convierta en ese tipo de adultos que dan más importancia al dinero o cosas que pueden proporcionar la "felicidad" que a la felicidad en sí. Osea, que te concentres en ser feliz, en disfrutar de lo que tienes.. sea lo que sea y en dejar de darle vueltas a los que podrías tener. Quiero pensar que todo va bien, que no te has convertido en una desgraciada. Me gustaría que pudieras enviarme una carta tú a mí, para contarme cuando empezó todo a cambiar, quiero decir: cuando empezamos a ser una persona adulta. Quisiera saber si recuerdo la lista de cosas que hacer antes de morir, y si he llegado a cumplirlas, o por lo menos la mayoría. Y cuando. El cuando me interesa, porque no quiero esperar mucho tiempo más para llegar a cumplir mis sueños. La espera aburre, supongo que recuerdas... recuerdo esa espera larga, porque mi yo de ahora pasa demasiado tiempo a la espera de que pase algo diferente. Supongo que sabes a lo que me refiero. Espero no haber dejado de leer y escribir, porque sería una pena ya que es una de las pocas cosas que realmente me gusta hacer, y no quiero que el tiempo me haya quitado eso. En fin, lo único que quería era asegurarme de que en un futuro no me olvido de la chica joven que fue. De mis miedos, mis promesas, mis sueños y todo eso. Querida yo del futuro, nunca olvides quien fuiste. Porque eso sería olvidarte de mí. Y yo no puedo permitir que eso ocurra. ¿A qué venía todo esto? Ah sí, felicidad, recuerda: felicidad ante todo. A los problemas se les planta cara, no se huye de ellos. Ya sabes, todo lo que has ido aprendiendo en esta nuestra vida.
Ahora esto me parece casi absurdo, supongo que en un futuro lo será aún más. 

Aquí, mi yo del presente, del pasado para ti. Te deseo, me deseo, lo mejor.

5 de julio de 2013

Digamos que son cosas del verano.

Hay algo que tengo que hacer, no sé el qué, ni cómo, ni por qué. Pero de repente siento la necesidad de cambiar algo en mi vida, o en mí misma. Esta vez lo digo en serio, aunque posiblemente esta decisión termine como las veces anteriores, en intentos fallidos. Pero no puedo pensar así desde el principio, ahora voy a cambiar. No sé por dónde empezar, tal vez por este blog. A lo mejor elimino entradas antiguas y le doy un cambio de look. No sé, tampoco estoy inspirada hoy. Hay días que son normales, como otro cualquiera pero lo cambian todo. Voy a reaccionar, supongo. Hay algo que tengo que hacer, tengo que saber el qué, cómo y por qué.
Yo que sé, estoy algo más rara de lo normal últimamente. 

summer time.


 

27 de junio de 2013

Otro día más.

'Ese es el problema con la bebida, pensé, mientras me servía un trago. Si ocurre algo malo, bebes para olvidarlo; si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo; y si no pasa nada, bebes para que pase algo.'
Se despierta por los rayos de sol que entran por su ventana sintiéndose una idiota y con un dolor de cabeza increíble. Que estupidez fue creer que pasarse la noche de fiesta, bebiendo y fumando iba a hacer desaparecer sus problemas. Claro que dejó de pensar durante una noche pero hoy las preocupaciones seguían ahí, y aún peor porque les acompañaba un insoportable dolor de cabeza. Qué absurdo todo, el móvil sigue sin noticias y el tiempo pasa sin novedad. Y piensa: 'Otro día más, u otro día menos... según se quiera ver, eso es cómo lo del vaso medio lleno o medio vacío.' Lo cierto es que nunca fue de vasos llenos.

20 de junio de 2013

Martes y trece.

'Buenos días mundo' se dijo así misma en su mente, miró el reloj, ya eran las once de la mañana... ¿pero que más da? Tampoco tenía nada mejor que hacer. Se fijó bien en la fecha, martes y trece, genial. Recordó a su madre diciendo: uy hija, con cuidado que hoy la mala suerte estará más pendiente que nunca de nosotros, ¡qué idiotez! pero se lo había metido en la cabeza desde pequeña y ahora tenía una extraño miedo a los martes y trece, ya ves. Le gustaría volver a su niñez, en esos momentos en los que desayunaba junto a su madre con la mochila preparada para ir a clase, le gustaría volver para contestarle a su madre: da absolutamente igual el día que sea, la mala suerte me persigue siempre. Pero claro, tampoco eso era del todo verdad, a lo mejor es que ni si quiera existe la suerte, puede que eso vaya con cada persona. Habrá personas destinadas a fracasar y otras a ganar, ella era de las primeras, de eso no había duda. Pero en fin, con algo de esfuerzo consigue levantarse de la cama. Martes y trece, miércoles y catorce. ¿De verdad importaba algo? Entonces mientras se colocaba las zapatillas de casa miró la foto que tenía en su mesilla de su familia, la echaba de menos, echaba de menos a todo el mundo. Entonces un sentimiento extraño le invadió y pensó: creo que voy a hacer que el martes y trece empiece a ser mi día de buena suerte. Sonrió ante sus propias ideas. Claro, a comerse el mundo.



Sí, tendría más lógica haber escrito esto un martes y trece, o haberlo extendido más, o ni si quiera haberlo publicado, o yo que sé. Pero he dejado de usar la lógica porque estoy de vacaciones y es esto lo que me ha salido hoy, cosas que pasan.

13 de junio de 2013

Para decisiones: café y tarta de chocolate.

Entró agotada y desganada, abriendo la puerta casi con dificultad porque no le quedaban fuerzas. Sus ojos estaban secos de tanto llorar, se acercó a la barra y se sentó soltando un suspiro que mataría de pena a cualquiera. El camarero la miró intrigado, era una chica muy guapa pero le faltaba una sonrisa, y su mirada estaba triste y perdida.
- ¿Qué va a tomar? - le preguntó acercándose, ella sin levantar la mirada de la barra murmuró:
- Decisiones... - después inmediatamente alzó la voz para responder al camarero creyendo que él no había oído su respuesta anterior, dijo:
- Un café con leche, por favor. - El camarero asintió, aunque la joven no lo miraba. Ella se echó el pelo hacía atrás dejando sus rizos caer por su espalda y se puso el pelo que le quedaba en la cara detrás de la oreja. Por primera vez desde que entró al bar miró al camarero, era un chico joven y no estaba mal. Él sonriente se acercó a ella, y le puso un café calentito enfrente, después también un platito con un trozo de tarta de chocolate.
- Las decisiones se toman mejor con el estómago lleno, además, el chocolate sienta bien. - Dijo guiñándole un ojo, la chica intentó sonreír y le miró a los ojos. El joven sonriente añadió: invita la casa. Después se alejo dejando a la joven con su café y su trozo de tarta. Ella volvió a suspirar, después echó el azúcar en el café y empezó a darle vueltas, sin ser muy consciente de sus movimientos, su mente estaba lejos. Unos segundos después cogió un trozo de tarta con el tenedor y se lo metió en la boca, el sabor del chocolate le hizo sentirse algo mejor además no recordaba la última vez que había comida tarta. Miró al joven camarero que estaba de pie algo más apartado, sin hacer nada ya que no había muchos más clientes en el bar.
- Está muy buena la tarta. - Dijo la chica, y entonces, de repente, por un momento olvidó de todos los problemas, se olvidó incluso de todo lo que había llorado los últimos tres días y sonrió, sinceramente. El camarero se acercó a ella.
- Sienta bien el chocolate, ¿verdad? - La joven asintió, y se entretuvo charlando con aquel chico mientras se terminaba su café, y su tarta. Las decisiones se tomaron solas: el tiempo todo lo cura, el destino tiene algo preparado para todos, solo hay que dejarse llevar y luchar por seguir.


6 de junio de 2013

Bendita infancia.



Vale, lo reconozco: me da miedo crecer. Y pena, también. Todo es más fácil siendo una niña, inocente y soñadora. Tengo ya 18 años y no quiero alejarme de mi infancia, no quiero pensar en el futuro y mucho menos enfrentarme a él. Pero hace tiempo que no soy la niña que solo come piruletas y ve películas de disney en las que todo sale bien. Sigo haciendo esas cosas, pero tengo más obligaciones y por supuesto, más derechos. Y eso es lo mejor de crecer, que cuando creces tu mundo va creciendo contigo y lo vas viendo todo más claro, vas conociendo todo mejor dándote cuenta de que la vida puede ser muy puta, pero también puede ser jodidamente genial. Bendita infancia digo, porque no sabía entonces que te pueden joder pero que, de la misma manera, tú puedes joder. 

26 de mayo de 2013



Necesito escribir, quiero escribir. Y abro este bendito blog, hago click en nueva entrada y al ver la página en  blanco esperando a que mis dedos empiecen a teclear palabras me siento vacía... no, en realidad me siento demasiado llena. Tengo un millón de sentimientos, pensamientos y sensaciones dentro de mí pero no creo que existan las palabras para expresarlo, o por lo menos no las conozco. Puedo hablar de decepciones, de putadas de la vida o de decisiones, puedo hablar de amores imposibles, o puedo empezar a soltar el rollo de lo bonita que es a veces la vida. Pero eso es lo de siempre, la misma historia bipolar de siempre. Y ya la conocéis, y si sois jóvenes inexpertos o raritos o no, si sois jóvenes sin más, me entenderéis y conoceréis todas esas cosas igual o, muy posiblemente, mejor que yo. No me apetece hablar de todo eso hoy. Las oportunidades se pierden, el tiempo pasa, la gente va y viene, a veces sale el sol, otras veces llueve. Pero aquí, todos estamos a la deriva. Nos han dejado aquí, en este mundo y lo que toca es buscar un camino qué seguir. No hay señales ni nada de eso, aunque si que puede haber gente dispuesta a ayudarte y aconsejarte. Yo no tengo rumbo, estoy perdida, pero ya me encontraré. Y superaré los días malos, y disfrutaré de los buenos. Y vosotros, ¿vale?


20 de mayo de 2013

Llevas tanto tiempo queriendo ser lo que los demás esperan de ti, llevas tanto tiempo intentando cambiar, intentado ser más buena, más perfecta. Llevas tanto tiempo intentado ser otra que se te a olvidado ser tu misma. Después de comer solo cosas saludables y con pocas calorías se te ha olvidado cual era tu comida favorita, se te ha olvidado comer cosas ricas sin remordimientos, después de haber estudiado tanto para ser la más lista se te ha olvidado disfrutar, ni si quiera sabes cuales son tus hobbies. Llevas tantísimo tiempo poniéndote guapa y vistiéndote de niña buena que tu espejo no sabe cómo eres en realidad, ni si quiera tú sabes cuál es tu estilo preferido, llevas tanto tiempo siendo lo que no eres que ya no sabes quién eres. Se te ha olvidad algo importante, tú. Se te ha olvidado tu felicidad. Ya no la buscas. Y, te diré una cosa, yo no soy perfecta, nunca lo seré. Pero como lo que me apetece, y de vez en cuando me pego atracones, paso más tiempo divirtiéndome que estudiando, a veces salgo a la calle de cualquier manera y sólo me compro la ropa que más me gusta. Tampoco sé quien soy, pero lo averiguaré. Y nunca se me olvidará ser feliz, porque... eso es lo importante.

12 de mayo de 2013


No siempre las personas son lo que parecen a primera vista. Estoy segura de que las apariencias engañan, y el tiempo hace que las cosas cambien y eso también afecta a la gente. Sinceramente, yo sigo siendo yo, y seguiré siendo yo misma toda la vida pero no puedo intentar creerme que no he cambiado desde que era niña. Y no hablo físicamente, eso es evidente y superficial. Cuando hablo de mí, me refiero a mí de verdad, mis pensamientos, mis creencias, mis sentimientos, todo lo que soy por dentro, y el tiempo hace cambiar todo eso. La experiencia nos marca. No creo en las mismas cosas que creía cuando tenía cinco años y, posiblemente, no creo en las mismas cosas que creeré cuando tenga cuarenta y dos. Pero siempre seré yo misma, eso si que no va a cambiar. Fui, soy y seré yo. Con más o menos experiencias, con más o menos tiempo. En mi opinión nunca, en ningún momento de nuestra vida dejamos de transformarnos. Jamás. Crecer se llama.


5 de mayo de 2013

No tenía muy claro lo que buscaba, no sabía exactamente lo que quería pero no le cabía ninguna duda de que quisiera lo que quisiera, soñase lo que soñase él estaría ahí, en su deseo de futuro. Realmente, ni si quiera sabía quién era él. Eso estaba por descubrir, como todo lo demás. Pero daba por supuesto que no estaría sola, no, no era una persona para nada independiente. No podía estar sola, no podría estar sola.. no lo soportaría. Así que, por suerte o por desgracia, tendría que haber alguien especial en su vida. Fuera como fuera, fuese quién fuese. Al nivel que tocara, dándole margen al destino... para jugar como le gusta jugar. Ya sabéis, eso de pensar que hay alguien ahí fuera para ti, diseñado expresamente para pasar el resto de tu vida contigo, para que pases el resto de tu vida con él. Tenía esa sensación, siempre la tuvo. Y sigue teniéndola, esperando como siempre a ese alguien, con ese futuro, con esa vida que sueña... pero que ni si quiera ella conoce.

20 de abril de 2013


17 de abril de 2013

Podéis ignorar esta entrada.

No debería de estar aquí, tengo mucho que estudiar y ese es exactamente el problema, que cada vez escribo menos... y leo menos. Son dos de las cosas que más me gusta hacer en este mundo, leer y escribir, y he dejado de hacerlo. Tengo que centrarme en mis exámenes y en terminar el curso lo mejor posible. Tampoco es que esté estudiando demasiado, supongo que tendré que reconocer que podría dar más de lo que doy pero no me sale... tampoco veo que los demás den mucho por mí, y sé que no tienen por qué pero mi motivación para seguir estudiando es cada vez menor, es mi problema, lo sé. No paran de exigirme cosas y estoy cansada. Sé que todo lo que estoy diciendo suena absurdo y egoísta. Voy a ser clara y directa, usando palabras que todos podáis entender, voy a dejar de andarme por las ramas... Odio estudiar. Ir al instituto me parece la cosa más ridícula que hay, tal vez haya exagerado pero lo que quiero decir es que no veo ningún tipo de utilidad a nada de lo que estoy aprendiendo estos últimos años de instituto, quiero ir a la universidad y estudiar de verdad una carrera que en un futuro, si las cosas cambian un poco, podrá darme un trabajo para comer y eso. Estoy harta de exámenes, de profesores que no sirven de nada y de adultos que no entienden esto. No quiero ser grosera, ni mucho menos, sé que toda la gente que me aconseja que me esfuerce lo dice por mi bien, pero es que estudiar es lo único en este mundo que me impide ser feliz. Y ahí mi duda, ¿por qué tengo que centrar mi vida en algo que me hace infeliz? O mejor dicho, ¿por qué tengo que centrar mi vida en lo único que me impide disfrutar de ella? No me importa ir a clase, a veces entretenido y muy de vez en cuando consigo aprender algo interesante o por lo menos algo que me interese a mí. Pero aborrezco los exámenes, las calificaciones, las notas, las horas de estudio, trabajo o deberes en casa. Paso seis horas diarias en el instituto, considero que eso debería de ser suficiente, ¿no? Vale, ya, sé que ahora mismo me estoy comportando como una niñata consentida que no quiere entender, normalmente razono mejor que todo esto. Pero es que me agota trabajar para que luego ese trabajo no sirva de nada, el calor hace que me siente todavía peor tener que encerrarme en casa a leer y releer intentado memorizar frases que no quiero memorizar. Prefiero memorizar letras de canciones, frases de libros o películas que me hacen pensar, artículos sobre curiosidades de la vida que suelo leer en internet o revista como la Quo... como por ejemplo... ¿sabíais que beber mucha agua ayuda a tener buena memoria? ¿y qué al correr hacía atrás quemamos el doble de calorías? ¿sabíais que los elefantes pasan 16 horas al día comiendo? A lo mejor soy solo yo, pero... ¿no es eso mucho más interesante que saber sintaxis o la raíz cuadrada de 67935421? Joder, sé que hay cosas que sí sirven de algo, entiendo que hay cosas básicas que deberíamos saber. Pero esas cosas básicas que nos servirán de algo en la vida y que nunca olvidaremos ya las aprendimos en primaria, como leer, sumar, multiplicar. No creo que nunca en mi vida tenga que volver a hacer una integral de matemáticas. Además, no me importa tanto suspender cuando no me esfuerzo, pero estoy harta de esforzarme para nada para que después todos me echen en cara que no hago nada. Sí, si que hago, podría hacer más sí... pero también podría hacer menos y mandar a la mierda mi futuro. Que no es la primera vez que lo digo, y lo sé. No tengáis en cuanta todo lo que acabo de decir si no queréis, solo necesitaba desahogarme. No creo que termine segundo de bachiller este año, pero voy a aprovechar el tiempo este último mes que queda de curso, entre lágrimas de impotencia, exámenes estresantes, suspensos merecidos y otros no tan merecidos y tardes mirando el sol desde la ventana. Lo siento.

7 de abril de 2013

El porqué de algunas cosas.

Si pudiera investigarlo, o hacer una encuesta o alguna cosa de esas estoy casi segura de que la mayoría de las preguntas que nos rondan por la cabeza a cada uno de nosotros empiezan con un '¿por qué..?' Lo sabéis tan bien como yo, somos algo ignorantes, hay millones de cosas en este mundo que desconocemos y nos atormentan, porque queremos saber y conocer, necesitamos entender lo que hay a nuestro alrededor. 
¿Por qué no me hace caso? Porque no te quiere. ¿Por qué no me ha salido bien el examen? Porque no has estudiado lo suficiente. ¿Por qué me he caído? Porque no te has fijado en ese puto escalón que te ha hecho tropezar. ¿Por qué tengo tanto sueño? Porque no has dormido lo suficiente. Y así, muchas más. 
El mayor problema es que nos pasamos la vida dándole vueltas a todos esos porqués en nuestra cabeza, sin buscar soluciones. Lo que quiero decir es que si no te hace caso porque no te quiere, olvidale, ya llegará alguien que te quiera. Si te ha salido mal un examen porque no has estudiado lo suficiente tendrás que estudiar más la próxima vez, que si te caes te levantas y sigues. Si tienes sueño duerme, si tienes hambre come, si estás triste busca algo o a alguien que te haga feliz. Hay preguntas que no tienen respuesta, pero todos los problemas tienen solución independientemente del grado de gravedad o intensidad. Porque hay problemas más gordos y otros más pequeños pero al final todo se soluciona, y si no hay solución.. ¿para qué darle más vueltas?
Hay muchas cosas que no sé, igual que vosotros y lo siento mucho pero no voy a responderos a todas esas preguntas que rondas vuestras cabezas, porque no puedo. No sé por qué el ser humano tiende a comerse la cabeza por todo, o a lo mejor solo yo soy así. No sé científicamente si hay alguien en el mundo que piense igual que yo, no sé por qué razón estoy ahora mismo aquí escribiendo esto. Pero voy a dejar de preguntármelo... tal vez así encuentro más respuestas.

4 de abril de 2013

*

Primero hubo risas, y alcohol. Siempre hay alcohol en esas épocas del año. Bailes y noches enteras de fiesta, conociéndose. Fotos absurdas y palabras sinceras. Después empezaron las llamadas telefónicas que duraban horas, y horas, y horas y más risas. Luego vinieron las tardes de helados y paseos, y vinieron los besos, los abrazos eternos... el amor. Sí, posiblemente era amor. Llegó de repente. Entre, risas, besos, peleas, reconciliaciones, tardes y noches en la playa, paseos por la mañana, fiestas nocturnas juntos. Fue bonito, y esas cosas no se olvidan. 
Pero es lo que tienen los amores de verano... que se acaban cuando se va el sol y llega septiembre.

29 de marzo de 2013

Mis dieciocho.

Reflexionemos, porque es mi cumpleaños hoy, y cumplo dieciocho años y lo único que me pasa por la cabeza es la gran velocidad a la que corre el tiempo. De repente soy mayor de edad y mi vida parece haber pasado volando, cada vez hay más recuerdos, más momentos vividos, más ilusiones, decepciones, risas, llantos y no soy consciente de el paso de los minutos. Las cosas cambian y asusta pensar en todo lo que ya ha pasado, pero aún asusta más pensar en todo lo que vendrá que es completamente incontrolable.
Me siento bien, ha sido un día normalito pero como cada 29 de marzo soy un año más mayor y eso me hace feliz, extasiada y emocionada, nostálgica y no sé cuantas sensaciones más que no podría explicar. Mi corazón agradece profundamente a la gente que forma parte de estos 18 años de vida, porque no cambiaría lo que tengo por poco que me gusten algunas cosas de mi vida. No quiero ponerme más sentimental, hoy no. Hoy todo da igual.

Google me ha felicitado así.


28 de marzo de 2013


Estaría bien vivir en una película, levantarte preciosa sin esos pelos de loca con los que me levanto yo. Tener algún que otro problema que se solucione al final con un beso precioso en un lugar precioso y romántico del amor de mi vida. Estaría bien vivir en una película, dónde trabajar sería poco agotador, en el que tuviera más de cinco mensajes en mi contestador al llegar a casa, y esas cosas. Estaría bien vivir en una película porque al final todo sale bien, y es bonito y te hacen creer que la vida es maravillosa. Estaría bien vivir en una película, pero solo duraría un par de horas. Entonces, si lo piensas, la vida real es mejor. Más puñetera, sí, pero también más real y más larga e intensa que una película.

21 de marzo de 2013

Desahogo.


Puede que haya días que los problemas parezcan más gordos, y este es uno de ellos. Porque además de que cada día tengo más claro que hay gente específicamente diseñada para joderle la vida a los demás, también tengo claro que mi vida nunca ha sido del todo como yo quería. Soy consciente de que eso es matemáticamente imposible y no suele importarme demasiado normalmente, pero hay días en los que por una cosa o por otra me pongo a pensar y todo lo que tengo me parece insuficiente o, por decirlo claramente, una mierda. Hay cosas fantásticas en mi vida, lo sé pero también hay otras con las que no puedo tragar, en resumen, las injusticias. La vida, siento decirlo, no está bien diseñada y estoy un poco hasta los huevos de todo. No entiendo por que razón no salen las cosas como quiero y tampoco entiendo por qué razón estoy en este mundo si no soy capaz de hacer nada en condiciones. Mi rutina es repetitiva, totalmente aburrida y monótona y no sé que hacer para cambiar las cosas, no sé en que tengo que centrarme. Es como si a mis casi dieciocho años lo único que debiese importarme es mi futuro y lo que vendrá después, como si no tuviera tiempo de centrarme en mi presente, de vivir y disfrutar mi juventud. Algunos días me agobio, me viene todo encima y lo único que se me ocurre hacer es llorar. No sé que será de mí, tampoco sé si quiero saberlo, solo quiero saber que tengo que hacer. Y no me vale lo de que tengo que centrarme en estudiar y labrarme un futuro, que lo demás son tonterías y todo eso. Porque, prefiero las tonterías si es lo que me hace feliz, debería de ser eso lo más importante... ¿o no?
Aún así, todo esto tiene un lado bueno, como todo supongo, y es que siempre hay gente que consigue alegrarme. Por que como ya he dicho antes hay gente diseñada para amargar la vida de los demás, pero también hay gente que ha nacido para hacer de la vida de los demás mejor, más relajada y feliz. No sé que sería sin ese tipo de personas, no sé que sería de mi sin esos dos tipos de personas... en realidad supongo que necesitamos a la gente mala igual que necesitamos a la gente bueno, sin uno de ellos no sabríamos valorar a los otros. Que más da, el mundo está lleno de gente, por algo estaremos aquí todos... digo yo.
Es imposible ser más bipolar que yo.

17 de marzo de 2013



Hay muchos sueños que cumplir, no sé si me dará tiempo para todo.
























13 de marzo de 2013

Estaba acostumbrada, pasaba muy a menudo, les oía chillarse y dar golpes, después oía un fuerte portazo y le oía a él bajar las escaleras murmurando. No estaba segura de si era la única que podría oírlos o tal vez alguien más del edificio se daba cuenta de lo que pasaba en ese piso, desde luego ningún vecino había dicho nada nunca. Yo tampoco, por miedo o porque al final acabé acostumbrándome a sus escusas, a que al final la historia se volviese a repetir. Nunca había hablado con ella, ni con él, pero sabía como eran perfectamente. Me suele pasar, conozco a la gente sólo con mirarles a la cara, no sé si sólo me pasa a mí o también le pasa a más gente pero creo que a veces es más fácil conocer a alguien por la forma en la que mira que manteniendo una conversación. Ella era una chica guapa, pero nunca la consideré inteligente... tal vez lo era pero yo no podía entender por qué se dejaba manipular de esa manera, sus ojos transmitían miedo pero a la vez era como si no tuviera ganas de escapar, como si en realidad tuviese esperanzas de que él podría hacerla feliz algún día, cosa que a mí cada semana me parecía más absurdo. Él era un hijo de puta, no lo digo solo por las cosas que le oía chillar, o por cómo la trataba a ella... lo digo por la forma que tenía de mirar al resto del mundo, como si se sintiera superior a todos, como si se levantase por la mañana pensando: "¿a quién podré joderle la vida hoy?", de esa gente mala por naturaleza que dan ganas de escupir a la cara al cruzártelo en el ascensor. Nunca lo hice. Tampoco les dije nunca lo que me hubiese gustado decirles al verlos paseando de la mano. A ella le hubiese dicho que se alejase de aquel gilipollas, que no le quería y que solo sabía hacerle daño, que le había oído llorar horas y horas en esas noches que él desaparecía para llegar días después borracho como una cuba después de haberse follado a otras cuatro o cinco. A él le habría dicho que dejase de ser tan gilipollas, que se diese cuenta de lo que tenía ahí y que dejase de hacerla sufrir, que no conseguiría nada en la vida si seguía desapareciendo cada vez que las cosas iban mal, casi cada dos semanas. Nunca lo hice y me arrepentí aquel día, porque no fue como los demás días, aquel día después del portazo y de haberle oído bajar las escaleras no la oí llorar, hubo un rato de silencio y después oí gritos en la calle. A él no le volví a ver, a ella solo en una camilla que la subía a una ambulancia. Oí en el edificio que había intentado suicidarse y que dejó una nota. No sé si al final murió o no, pero unos días después vinieron a por sus cosas y nunca supe más de ella. Me dí cuenta de que nunca había visto su sonrisa, y de que nunca había oído la voz del chico sin gritar. Me dí cuenta de que después de más de un año lo único que sabía de ellos era que no estaban hechos el uno para el otro, y que no eran felices. 




esta historia no está basada en hechos reales, que conste que es ficción.

12 de marzo de 2013



Cómo no era capaz de decírselo a la cara, ni si quiera de enviarle lo que escribía se sentaba y tecleaba en el ordenador, para después de tirarse casi horas enteras escribiéndole a él terminar dándole al botón de borrar.   Le escribía lo mucho que él significaba para ella, le escribía recordando los pocos momentos que habían vivido juntos, les escribía bonitas y cursis palabras que ella misma odiaba decir, le contaba la verdad... y la verdad era que le quería, que le necesitaba y que soñaba con él dormida y despierta, que con una simple sonrisa suya conseguía hacerla feliz. Esa era la verdad, la verdad que nunca llegó a decirle. Por miedo, por vergüenza... por pura cobardía.

3 de marzo de 2013

º

- ¿Podemos hablar?
- Tengo prisa... ¿qué quieres?
- A ti. 
- ¿Qué?
- Mira, somos amigos de toda la vida y he compartido muchos momentos contigo, pero nunca he sido capaz de mirarte a la cara y decirte que te quiero. He estado con un montón de chicas, buscaba alguna que me hiciera sentir algo parecido a lo que siento cuando estoy contigo, pero no lo he conseguido. Me he pasado semanas enteras evitándote para ver si solo era una tonta obsesión, pero no, no puedo vivir sin ti y punto. Y me he cansado de hacer el imbécil. Puede que al cumplir ayer los veintisiete me diese cuenta de que no puedo seguir perdiendo el tiempo ocultando lo que siento por ti... tenía que arriesgarme, y aquí estoy.
- Yo... yo...
- No tienes que decir nada, piénsatelo. ¿Vale?
- ¡No! Espera... no te vayas.
- Dime...
- Quiero... que me beses. Por favor.



2 de marzo de 2013

Ahí está el problema. 


23 de febrero de 2013

Tenemos que aprender a dejar de malgastar nuestra vida, porque la malgastamos.  Tenemos energía suficiente para hacerle frente a cualquier problema, seguir adelante y darlo todo. Darlo todo para ser felices, para conseguir lo que nos propongamos y llevarse por delante a todo el que se interponga en nuestro camino. Porque, ¿si no luchamos nosotros quién lo va a hacer? 

'Somos jóvenes. Se supone que bebemos mucho, nos portarnos mal y follamos hasta perder la cabeza. Estamos diseñados para la fiesta. Es así. Sí, algunos tendremos sobredosis o nos volveremos locos, pero Charles Darwin dijo: “No puedes hacer una tortilla sin romper algunos huevos”. Y de eso se trata: de romper huevos. Y por huevos, me refiero a emborracharnos con tragos de primera. Si pudierais veros, se me parte el corazón. Lo teníamos todo. La cagamos más y mejor que cualquier otra generación. Somos preciosos. Somos un desastre, soy un desastre. Y pretendo serlo hasta los veintimuchos o incluso hasta los treintaypocos.'

17 de febrero de 2013

Amor a primera vista.

Él no creía en los amores a primera vista, ella tampoco. Sólo eran dos personas centradas en sus trabajos, con sus vidas planeadas, y de momento enamorarse no entraba en ninguno de sus planes. Pero un día a él se le calló la cartera en el bar al que va a desayunar, y justo aquel día ella entró por esa puerta a la vez que el salía porque, por cosas del destino, se le había averiado el coche en la entrada. Y, aquel día, ella vio la cartera caer, y se la devolvió a él. Y ahí, en ese momento los dos sonrieron y no pudieron evitarlo... tuvieron que empezar a creer en el amor a primera vista, y.. tuvieron que cambiar sus planes.



15 de febrero de 2013

El mundo no espera a nadie, hagas lo que hagas la Tierra dará una vuelta al día sobre su eje, y pase lo que pase en tu vida tardará poco más de 365 días en dar una vuelta al rededor del sol. Te sientas como te sientas tú el despertador de tus vecinos seguirá sonando a las siete de la mañana para que se vayan a trabajar, y quieras o no al día te cruzarás un montón de gente por la calle que posiblemente no volverás a ver jamás, y no se darán cuenta de como te encontrarás tú. Las horas van a seguir pasando por mucho que quieras parar el tiempo y aunque algo cambie en tu vida, el resto del universo no va a notar ese cambio. Y no hay más. La vida sigue, hagas lo que hagas.

13 de febrero de 2013

try again

Deja de lamentarte, si no lo intentas no lo vas a conseguir nunca. Rendirse no vale, puedes intentarlo mil veces y fallar, pero solo fracasarás de verdad cuando dejes de intentarlo. Así que lucha por lo que quieres, arriesga. Nunca podrás hacer realidad tus sueños sin haberlo intentado, ya sabes... que el miedo a fallar no te impida jugar. 

10 de febrero de 2013

Estaba allí plantada, mirando a su alrededor buscándole, se sentía sola y perdida. En sus ojos asomaba una pequeña lágrima lista para bajar por su cara en cualquier momento, su sonrisa y su mirada estaban apagadas y le temblaban las rodillas necesitaba verle aparecer en cualquier sitio, quería chillar su nombre con fuerzas pero de pronto sintió que unos brazos la rodeaban por la cintura y le besaban en el cuello. Susurrándole al oído que estaba allí, que no pensaba dejarla sola nunca. Entonces ella respiró hondo, se secó la pequeña lágrima y sonrió justo antes de besarle en los labios y darle las gracias por no haberse ido, por haber asistido a aquella cita, por cambiarle la vida...




7 de febrero de 2013



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Yo también tengo la manía de imaginar lo que será de mi vida, la de cosas que tendrían que cambiar para poder llegar a ser feliz, me gusta imaginar todo lo que podré conseguir y lo que debería de hacer para conseguirlo. Yo también pienso en qué pasaría si nunca se hiciesen mis sueños realidad, y en todo lo que podría cambiar. ¿Y sabes? No me sienta nada bien.

4 de febrero de 2013

Quiero volverme loca por ti.


- No puedes aparecer en mi vida de repente y pretender que me vuelva loca por ti.
- Yo no pretendo que te vuelvas loca por mi...
- Lo parece.
- Pues lo siento, pero no lo pretendía.
- Pues deberías.

¿Alguna vez has deseado volar como los pájaros? 

2 de febrero de 2013



Puedes pasarte días, semanas, meses o incluso años planeando un momento de tu vida, pensando en como quieres que pase algo y pensando que si lo organizas bien será así. Puedes planear cada segundo para que todo salga a la perfección pero al final en el momento justo las cosas saldrán como tengan que salir, y es muy probable que nada salga como querías. Pueden salir peor, o mejor. Porque la vida es un montón de instantes en los que puede pasar cualquier cosa. Querías llevar ese vestido a la fiesta pero en el último momento se enganchó en una puerta y se hizo una raja, y entonces... por ese pequeño detalle las cosas ya no son como tú habías planeado. Y el mundo funciona así, no podemos controlarlo, nuestras vidas se cruzan con otras vidas y hacen todo más complicado y... más sorprendente