Páginas

7 de enero de 2013

Querido amor imposible:

'Es la última vez que te escribo una carta de las que nunca vas a leer, más que nada porque termino guardándolas en un cajón o quemándolas. Queda más romántico quemarlas. Pero a ti que más te da, si ni si quiera sabes que las escribo para ti. Y es la última que escribo porque ya resulta absurdo, siempre digo lo mismo. Me desahogo, me siento bien unos cuentos días y luego vuelvo a caer. A desearte, en todos los sentidos, a necesitarte aquí cerca. Es deprimente quererte tanto y que tú no me quieras a mí, es más deprimente todavía no tener los ovarios de acercarme y decírtelo a la cara, y infinitamente deprimente escribir cartas para ti que nunca llego a darte. En una de ellas escribí todo lo que me hacías sentir, fue una de las que quemé. Te escribí que causabas inmensas sonrisas al hablarme, que me latiese el corazón al acercarte o al rozarme y mil bobadas de niña cursi más. Te parecerá una tontería (otra más), pero el día que quemé esa carta sentí que esos sentimientos se hacían más fuertes todavía. Ahora me tiemblan las piernas cuando te veo, me arde la cara, y mis latidos del corazón son inhumanamente rápidos. En fin, ya no hay nadie tan ñoña como yo y puedo resultar patética pero es que me encantaría saber lo que piensas de mi. Me encantaría ser valiente para poder descubrirlo. Pero no lo soy, y no creo que llegue a serlo nunca. El día que lo sea, prometo acercarme a ti y enseñarte las cartas que no he quemado y contarte lo que ponía en las que sí. 
Te quiere, una idiota piromana.'